FORMACIÓN DE NUBES TÓXICAS E INFLAMABLES |
Cuando se produce una emisión de un gas o vapor a la atmósfera, ya sea procedente de una fuga de gas propiamente dicha o como consecuencia de la evaporación de un charco de líquido, dicho gas en contacto con la atmósfera sufre una dispersión por dilución del gas en la atmósfera y se extiende en ella arrastrado por el viento y las condiciones meteorológicas.
Los tipos de emisiones, por tanto dependen de la naturaleza del gas (propiedades termodinámicas) y de la continuidad o discontinuidad de la emisión.
Una de las características principales que condiciona la evolución de un gas/vapor en la atmósfera es su densidad, distinguiéndose tres posibilidades:
A efectos prácticos no se puede hablar, en la mayoría de los casos, de un comportamiento puro de gas ligero neutro o pesado, ya que los factores que influyen en él son múltiples y variables en el tiempo y una mezcla gas/aire puede evolucionar como un gas pesado sin serlo debido a:
Otra característica importante es la duración del escape, que puede da lugar a:
Los modelos tratan de calcular las concentraciones de gases que se encuentran a una determinada distancia del foco emisor, tanto para gases tóxicos como inflamables, así como las cantidades de gas inflamable que se encuentran entre los límites de inflamabilidad de sustancias inflamables. De este último apartado se trata en el modelo de explosiones de vapor no confinado, UVCE.
Como se ha comentado anteriormente, la dispersión de un gas puede proceder de una fuga de gas de un depósito o tubería a presión y como consecuencia de la fuga de líquido que se evapora. Esto implica analizar el proceso desde dos puntos de vista:
Dispersión de chorro turbulento
Modelo simplificado de chorro de gas o vapor, a partir de una fuga de gas procedente de un depósito o tubería a presión. Para gases inflamables, el modelo se podría aplicar para determinar la longitud de un dardo de fuego, si se produjese la ignición del chorro, además de para la determinación de la dispersión de gas que formaría una hipotética explosión de vapor. Para fugas de gases tóxicos, se requiere posteriormente un análisis de la dispersión atmosférica del gas proveniente del chorro.
El proceso se analiza suponiendo que el impulso del chorro domina el proceso de mezcla de los gases atmosféricos con el gas fugado.
Los datos que se necesitan para la realización del modelo son los siguientes:
Se comienza calculando el caudal másico de la fuga de gas (Q en kg/s) y seguidamente se verifica la condición de aplicabilidad del modelo:
Se definen distintas densidades relativas del gas con respecto a la del aire:
Se determina el diámetro de orificio equivalente para que se conserve el balance de masa:
Suponiendo que la dispersión transversal del gas sigue una distribución exponencial, se calcula la concentración volumétrica de gas en un punto con la expresión:
Siendo C(x,0) la concentración de gas sobre el eje del chorro a una distancia x del orificio, que se calcula como:
y b1 y b2 parámetros de r’ga que vienen dados por las siguientes expresiones:
Todas estas ecuaciones son válidas solamente para gases cuya densidad esté dentro del rango comentado en las hipótesis.
Se utiliza un modelo gaussiano de dispersión de contaminantes y se analiza la difusión atmosférica de éstos. Así podremos conocer la concentración de los contaminantes en función de la localización de un punto respecto a la fuente, de la variable tiempo, condiciones meteorológicas, topografía del terreno, etc.
El modelo requiere de una serie de simplificaciones:
En definitiva han de emplearse siempre que ello sea posible, conjuntamente con medidas experimentales que sirvan para su validación y calibración.
Los datos necesarios para la ejecución del modelo son los siguientes:
Se determina la distribución de concentraciones de nubes de gases:
Determinación de la cantidad de gas que deflagra.
Las ecuaciones del modelo gaussiano son, en forma resumida,
Fuente puntual continua
C(x,y,z) =
Fuente puntual instantánea
* Velocidad del viento < 1m/s
C(x,y,z,t) =
* Velocidad del viento > 1m/s
C(x,y,z,t) =
Los coeficientes sy, sx son las dispersividades en las direcciones x e y respectivamente, mientras que sz* es la dispersividad vertical corregida. Dichas dispersividades se determinan mediante las expresiones:
sx = 0,13·x
sy = a·xb
sz = c·xd
Los parámetros a, b, c, y d dependen de las categorías de estabilidad. Las dispersividades así determinadas son válidas para distancias del emisario comprendidas entre 100 y 10.000 m.
La dispersividad vertical corregida es la que tiene en cuenta la topografía del terreno al que se aplica el modelo gaussiano y se relaciona con la sz mediante las expresiones:
sz* = Czo·sz
Czo = (10·zo)0.53 x-0.22
Categoría de rugosidad del terreno
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Ejemplos
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Z0 (m)
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Tierra llana | Huerta con pocos árboles |
0,03
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Tierra cultivable | Cultivos, huertas con árboles, aeropuertos |
0,10
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Tierra cultivada | Área abierta con matorrales, casas dispersas |
0,30
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Zona residencial | Área con edificación densa pero baja, bosques, instalaciones industriales bajas |
1,0
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Zona urbana | Ciudad con edificios altos, instalaciones industriales con obstáculos elevados |
3,0
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La aplicación del modelo será función de la distancia en la dirección del viento (coordenada x) del punto en el que se desee determinar la concentración, de la velocidad del viento (u), del tiempo de duración de la emisión (t), así como de las cotas de los puntos en los que se determina la concentración.
Una de las variables meteorológicas más importantes es la determinación de la estabilidad atmosférica. La estabilidad atmosférica es una variable que nos indica las condiciones en las que se encuentra la atmósfera desde el punto de vista de la dispersión de vapores. Atmósferas estables indican poca dispersión y atmósferas inestables indican mejores condiciones para la dispersión.
En la tabla se resumen las categorías de estabilidad de Pasquill, dependiendo de determinadas condiciones atmosféricas.
DÍA
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NOCHE
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Velocidad del viento | Grado de insolación | Cantidad de nubes | |||||
km/h (m/s) | Alta | Moderada | Ligera |
³ 4/8 **
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£ 3/8 | ||
£ 7,24 (2,01) | A | A-B |
B
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--
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-- | ||
7,24 (2,01) -- 10,78 (3) | A-B | B | C | E | F | ||
10,78 (3) -- 18,02 (5) | B | B-C |
D
|
D
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D | ||
18,02 (5) -- 21,56 (6) | C | C-D |
D
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D
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D | ||
> 21,56 (6) | C | D |
D
|
D
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D | ||
Notas
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* Se aplica siempre a cielos cubiertos de día o de noche
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**Gradación del cielo cubierto medida en octavos de cielo que está cubierto por nubes
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A: Condiciones muy estables
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D: Condiciones neutras*
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B: Condiciones inestables
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E: Condiciones estables
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C: Condiciones ligeramente inestables
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F: Condiciones muy estables
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En el caso de sustancias inflamables, integrando la expresión general sobre el volumen en el que la concentración del gas se halla entre los límites de inflamabilidad proporciona la máxima cantidad de materia inflamable en condiciones de deflagrar en función del tiempo. Este dato es el que se utiliza para la determinación de las explosiones de vapor no confinadas.
Por otra parte, se puede determinar la cantidad de gas que existe entre los límites de inflamabilidad a partir de estos valores para cada sustancia concreta.
La tabla de abajo presenta algunas características de inflamabilidad de determinadas sustancias
Sustancia | L. I. I. aire (% vol.) |
L. S. I. aire (% vol.) |
Punto de inflamación (ºC) |
Temperatura de autoignición (ºC) |
|
Acetaldehído | 4,0 | 60,0 | -40 | 140 | media |
Acetileno | 1,5 | 100 | <-84 | 305 | alta |
Acetato de vinilo | 2,6 | 13,4 | -8 | 385 | alta |
Amoniaco | 15,0 | 29,0 | <-33 | 630 | baja |
Acrilonitrilo | 2,8 | 28,0 | -5 | 480 | media |
Benceno | 1,2 | 8,0 | -11 | 555 | media |
Bromuro de metilo | 8,6 | 20,0 | <4 | 535 | baja |
Butano | 1,9 | 8,5 | -138 | 365 | media |
1,3-Butadieno | 1,4 | 16,3 | -85 | 415 | media |
1-Buteno | 1,6 | 10,0 | -185 | 380 | media |
Cloruro de vinilo | 3,6 | 31 | -77 | 470 | media |
Dimetilamina | 2,6 | 12,3 | -18 | 390 | baja |
Epiclorhidrina | 2,3 | 34,4 | 28 | 385 | baja |
Etano | 3,0 | 12,5 | <-89 | 515 | media |
Etanol | 3,4 | 19,0 | 12 | 370 | media |
Etileno | 2,7 | 34,0 | -121 | 425 | media |
Formaldehído | 7,0 | 73,0 | -67,2 | 430 | alta |
Gasolina | 0,6 | 8,0 | <-20 | 220 | media |
Hexano | 1,2 | 7,8 | -22 | 240 | media |
Hidrógeno | 4,0 | 76,0 | -- | 400 | alta |
Metano | 5,0 | 16,0 | <-161 | 537 | baja |
Monóxido de carbono | 12,0 | 75,0 | <-191 | 605 | baja |
Nafta | 1,0 | 7,5 | >28 | 280 | alta |
Óxido de etileno | 2,6 | 100 | -18 | 429 | alta |
Óxido de propileno | 1,9 | 37,0 | -37 | 550 | alta |
Propano | 2,1 | 9,5 | -187 | 470 | media |
Propileno | 2,0 | 11,1 | -108 | 460 | media |
Tolueno | 1,2 | 7,0 | 4 | 535 | media |
Sulfuro de carbono | 1,0 | 60,0 | -40 | 100 | alta |
Sulfuro de hidrógeno | 4,0 | 46,0 | <-60 | 260 | alta |
Los modelos matemáticos presentados anteriormente, son mayoritariamente admitidos por la comunidad científica internacional para el cálculo de consecuencias y se basan, entre otros, en la siguiente bibliografía:
Las aplicaciones informáticas FIREX© y TOXIC©, desarrolladas por el grupo GUIAR, utilizan estos modelos matemáticos para el cálculo de análisis de consecuencias de dispersiones de gases y vapores de sustancias inflamables y tóxicas.